¿Cómo se comunican las abejas?

Cada vez que leo sobre las abejas, me sorprende su inteligencia. Que un ser tan pequeño tenga una mente tan sofisticada es algo que no deja de maravillarme.

Hay una idea que me acompaña siempre: no podemos amar lo que no conocemos, y difícilmente cuidaremos aquello que no amamos.

Por eso, a partir de hoy, quiero dedicar este espacio a compartir algunos de los datos sobre las abejas que más me han sorprendido. Mi objetivo es sencillo: que, cuanto más las conozcamos, más razones tengamos para protegerlas.

Las abejas no son las únicas especies con sistemas de comunicación fascinantes. En la naturaleza, muchos animales sociales han desarrollado formas extraordinarias de transmitir información: las hormigas dejan rastros de feromonas para guiar a sus compañeras, las luciérnagas utilizan patrones de luz para comunicarse y algunos delfines desarrollan un silbido característico que funciona casi como un nombre propio.

Pero hoy quiero hablar de uno de los comportamientos que más me fascinan: la forma en que las abejas se comunican.

Cuando una abeja obrera encuentra una buena fuente de alimento, no regresa a la colmena para avisar con sonidos ni señales simples. Regresa y baila.

Este comportamiento se conoce como la danza del meneo (waggle dance) y consiste en una serie de movimientos en forma de ocho que transmiten información sorprendentemente precisa:

  • El ángulo del recorrido indica la dirección de la fuente de alimento con respecto a la posición del sol.

  • La duración del tramo de meneo comunica aproximadamente la distancia hasta el recurso.

  • El vigor y la repetición de la danza ayudan a transmitir qué tan valiosa es esa fuente de alimento.

Todas las especies de abejas melíferas (Apis) utilizan alguna variante de esta danza, aunque existen diferencias entre especies. Además, otros grupos de abejas sociales, como los abejorros y las meliponas (abejas nativas sin aguijón), también poseen mecanismos propios para reclutar compañeras hacia fuentes de alimento, aunque no utilizan exactamente la misma danza que las abejas melíferas.

Este extraordinario comportamiento fue descifrado por el etólogo austríaco Karl von Frisch, quien recibió el Premio Nobel de Fisiología en 1973 por sus descubrimientos sobre la organización social y la comunicación de las abejas.

Su trabajo cambió nuestra manera de entender a estos insectos. Demostró que las abejas son capaces de transmitir información abstracta sobre lugares que sus compañeras nunca han visitado, una capacidad extraordinaria que revolucionó el estudio del comportamiento animal.

Llevamos siglos estudiando a las abejas y todavía continúan sorprendiéndonos. Quizá esa sea la mejor razón para seguir observándolas, aprendiendo de ellas y protegiéndolas.

¿Qué otro comportamiento de las abejas te gustaría descubrir en el próximo artículo?

Referencias:

Lihoreau, M. (2024). ¿En qué piensan las abejas? (M. Martínez Solimán, Trad.). Ediciones Pirámide.

NC State Extension. (s.f.). The honey bee dance language. NC State Extension Publications. https://content.ces.ncsu.edu/honey-bee-dance-language

von Frisch, K. (1967). The dance language and orientation of bees. Belknap Press of Harvard University Press.